Postales #08 Portocolom
Donde los barcos duermen y el tiempo se estira como el sol de la tarde
Querido Mateo,
Hoy encontré Portocolom por casualidad, como se encuentra una moneda antigua en un bolsillo viejo.
El puerto es tranquilo, casi tímido.
Los barcos parecen dormir en fila, y las fachadas color pastel reflejan un verano que no se apura.
Me senté en un muelle a comer una empanada de pescado.
Un gato me miraba, como dudando si compartirla.
Aquí no hay ruido. Solo agua, sal y sombra.
Si vinieras, entenderías por qué no tomé el último autobús.
Con sabor a mar lento,
Ayun