
Postales #15 Pollença
Escaleras hacia el cielo
Querida Anika,
Pollença no se entrega de inmediato.
Hay que caminarla, subirla, intuirla. Hoy subí los 365 escalones del Calvario sin prisa, como si cada peldaño me acercara a algo antiguo y sereno.
Abajo, las calles estrechas conservan el eco de los poetas y pintores que la eligieron como refugio.
En una terraza, con el sonido lejano de una guitarra y una copa de vino local, sentí que el tiempo aquí se mide de otra forma.
Hay pueblos que no se visitan: se descubren.
Pollença es uno de ellos.
Con cariño desde Mallorca,
Ayun

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